Cuento 20: El taller de los deseos
En una callecita escondida de una ciudad bulliciosa, había un pequeño taller que sólo aparecía a quienes realmente necesitaban ayuda. Era el taller de don Elías, un anciano que podía fabricar objetos mágicos con solo imaginar un deseo.
Marina, una niña con el corazón roto por la pérdida de su hermano, encontró el taller una tarde gris. Don Elías la recibió con una sonrisa cálida y le ofreció un extraño reloj de arena que, según él, podía detener el tiempo durante un instante para valorar lo que realmente importa.
Cada vez que Marina giraba el reloj, aprendía a vivir el momento presente: un abrazo, una risa, una lágrima. Con el tiempo, comprendió que el dolor no desaparecía, pero podía convivir con la esperanza y el amor que dejaba su hermano.
El taller desapareció una mañana, pero el reloj quedó en manos de Marina, quien entendió que los deseos verdaderos no siempre se cumplen como queremos, pero siempre enseñan algo valioso.
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